sábado, 25 de abril de 2026

EL “INDIOMA” EN EL DÍA DEL IDIOMA

 

EL “INDIOMA” EN EL DÍA DEL IDIOMA

(El español, ¿ignorado, desconocido u olvidado?)

Editorial

Joseph Delgado



Por allá en 1616, cuando España utilizaba el calendario gregoriano e Inglaterra el juliano, un 23 de abril del mismo año y por coincidencia de la dupla de calendarios, fallece el binomio más grande de la literatura universal, Miguel de Cervantes Saavedra y William Shakespeare, Cervantes con 69 años y Shakespeare con 52, el primero nacido en Alcalá de Henares y el segundo en Stratford-upon-Avon, en Inglaterra; al inglés se le acredita Hamlet como su compendio más maravilloso; sin embargo, los verdaderamente ligados para la más pura literatura inglesa fueron Macbeth, también llamada la Obra Escocesa, histórico manuscrito sobre la corrupción consecuente a la influencia, o como dirían ahora, las consecuencias de la relación tóxica con Lady Macbeth, al crear con ella, la tragedia más corta de los escritos del anglosajón, y El Rey Lear, donde se muestra la ingratitud filial de dos de sus tres
hijas; de forma paradójica, en este legajo El Rey desprecia a Cordelia, la única que verdaderamente le profesaba amor; estas creaciones, que con lerdos pasos quedaron atrás ante la magnificencia poética de Romeo y Julieta, luz dan a la veronesa tragedia arquetípica del amor prohibido, materna de todo un tratado de psiquiatría donde en sabio salpicón, tutti frutti; se podría analizar en ella la limerencia asociada a la necesidad extrema de la reciprocidad afectiva, ese estado mental involuntario de infatuación obsesiva, el descontrol de los impulsos asociados a la adolescencia, y por qué no escribirlo: la “Folie à deux” o locura compartida; la nulidad del juicio racional como posible consecuencia de un desarrollo incompleto de la corteza prefrontal, la ideación suicida, el duelo patológico, entre otros, tácitamente tratados por el autor y que bien podrían corresponder a un Trastorno de Amor Obsesivo.

Allende 1597, en la Cárcel Real de Sevilla, Cervantes, donde condenado se encontraba sindicado de malos manejos de los dineros que correspondían en su labor como recaudador de impuestos, —no confundirlo con El Señor De Las Bolsas de algún país del norte de Sudamérica que colinda con los océanos Atlántico y Pacífico—, comenzó a tirar con la mano derecha, pluma de ganso empapada con tinta ferrogálica, elaborada esta con los taninos de las secuelas dejadas por las picaduras de las avispas y convertidas en las tumorales agallas halladas en las hojas y ramas del Roble albar, Robur o Alepo; ya que un proyectil de arcabuz había lesionado el nervio cubital de la izquierda, la mano, —no se tire la lectura con pensamientos políticos—; sufrió la afectación el 7 de octubre de 1571 durante la batalla de Lepanto, quedando como consecuencia una atrofia severa por la cual no tenía movilidad,
anquilosándose esta; entonces, supongo que bajo el influjo del aislamiento sensorial consecuente al obvio refugio de la mente en la soledad de una celda, inició sus históricos trazos con los que inicia su manuscrito El Quijote de la Mancha: “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor”.

Gracias a su mano en garra, y como un simple paréntesis, fue llamado: El Manco De Lepanto, blasón que él portaba con orgullo tal, que en la segunda parte de El Quijote hace referencia a este, al escribir al respecto: “la más alta ocasión que vieron los siglos", como respuesta a los insultos de un autor que había publicado una versión apócrifa en la cual se burlaba de la invalidez y la edad del autor del Caballero de la Triste Figura, y, quien se identificaba bajo el seudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda.

Sancho Panza, se cree, nace “en un lugar de la Mancha”, en la misma aldea donde reside Alonso Quijano, es un analfabeto honrado, que aparece por primera vez en el Capítulo VII de la primera parte donde reza: “En este tiempo solicitó don Quijote a un labrador vecino suyo, hombre de bien —si es que este título se puede dar al que es pobre—, pero de muy poca sal en la mollera, para que se fuese con él por escudero.

Tanto le dijo, tanto le persuadió y prometió, que el pobre labrador se determinó a irse con él y le sirvió de escudero.

Decíale, entre otras cosas, don Quijote que se dispusiese a ir con él de buena gana, porque tal vez le podía suceder aventura que ganase alguna ínsula, y le dejase a él por gobernador de ella.

Con estas promesas y otras tales, Sancho Panza —que así se llamaba el labrador— dejó su mujer e hijos y asentó por escudero de su vecino”.

Mientras en la magna obra de Don Quijote este se “quijotiza”, Sancho, se “sanchifica”, la prima dona del libro se transforma en un ser más vulnerable y a lo largo del proceso se humaniza; El Labrador, entra en el proceso de contagio delirante, la “Folie à deux” por la cual termina compartiendo el sistema delusorio con el Caballero de los Leones, ve al Caballero como la solución a la ínsula, en otras palabras, movido por la codicia; Sancho Panza, es el personaje que representa el principio de la realidad, Sancho no ha pasado de la fase oral, está anclado a ella cual navío al fondo del mar, y si analizamos esto en todos los procesos analíticos freudianos es la razón de las gratificantes fijaciones alimentarias, se gratifica con ellos; contrarrestra la sublimación acética del Quijote, es un personaje con inteligencia adaptativa pero que exterioriza un déficit intelectual que vive procesos de introspección melancólica.


ROCINANTE


Cuatro días se demoró Cervantes en escoger el nombre del famélico caballo de Don Quijote, debería este cuatro patas, definitivamente identificarse con su jinete; El Jinete, cuando pierde contacto con la realidad identifica a su manera y bajo el mismo concepto de un tipo de demencia al rocín con su propia fantasía, en el nombre une dos palabras en un vocablo: Rocín y Antes, porque posiblemente en el trajinar de su demencia reconoce que el rocín es un caballo de poco valor, que ya esta echado a perder, pero que consigo lleva una historia de grandeza y es equivalente al antes de ser nombrado caballo de su gentil caballería, se enfrenta allí la mente en una lucha continua entre la cruda realidad y la fantasía idealista.

                 EL ESPAÑOL DE ESPAÑA

Los íberos y los celtas fueron los primeros que dispararon algunos rasgos léxicos y fonéticos en la era prerromana, época por la cual con ocho siglos de carga sobre los hombros el castellano había llevado sobre los mismos la gran influencia de la cultura musulmana para lentamente deslizarse sobre las zonas de Burgos y Cantabria en el condado de Castilla donde allí se afianzó como una lengua de la reconquista

procedente verdaderamente de lo que podríamos llamar un latín vulgar, este que procedía del vulgo, es decir el pueblo, comerciantes, campesinos, soldados; el que se diferenciaba del latín clásico utilizado en altos niveles sociales asociados a la literatura y la administración gubernamental; luego de la caída del imperio Romano de occidente como consecuencia del golpe de estado militar y político con el cual Odoacro, aquel jefe germánico de las tropas mercenarias bárbaras, o lo que hoy se llamaría un soldado de fortuna, acabó con Rómulo Augusto en Italia, que por entonces fungía como último emperador; hacia los años 476 después de Cristo, por la pendejadita de Orestes, el padre de Rómulo, quien cayó en Plasencia, —no que tuvo el placer de caer— de haberles negado algunas tierras que había prometido para el pago de sus servicios.

La fusión del latín clásico y el latín vulgar, fueron, al fin de cuentas, los predecesores de las lenguas romances.

Faltamos a la palabra, demostramos nuestro profundo desconocimiento sobre la materia cuando expresamos que en estas tierras sudamericanas hablamos español; España es rica en diferentes dialectos, nosotros no hablamos catalán, esa compleja lengua de las Islas baleares y de Cataluña, o el intrincado gallego hijo de Galicia, el euskera, ese caleidoscopio de verbos nacido en el norte de Navarra y el País Vasco; en Valencia hablan el valenciano con el mismo orgullo que lucen su paella, y en el valle de Arán en la provincia de Lérida o Llérida se expresan en aranés, hijo del occitano, y glosas, o hablas románticas, de España procedentes de León, Zamora, Salamanca y Braganza en Portugal como el asturleonés, o bable, junto al aragonés son modismos que evolucionaron directamente del latín, que se caracterizan especialmente por interesantes diferencias fonéticas, entre ellas, el cierre de las vocales finales, por ejemplo: las palabras que en castellano terminan en “O”, en el asturleonés varían esta vocal por “U”, y, como dato más interesante, el plural femenino no termina en “as”, finaliza en “es”, la letra “H” pasa de ser muda para sonar como “f”, la “l” se pronuncia como LL, frecuentemente los pronombres van después del verbo; aún más, unificados en una sola palabra, no dicen me dijo, expresan: “díxome”, y la señora de la esquina le dice a su vecina “contéitelo” cuando le quiere expresar, “te lo conté”, no así como el castellano; son estas lenguas protegidas por El Estado y la Academia Española de la Lengua; de repente, para no faltar a la verdad de acercarnos más a la honestidad lingüística, más nos acercamos al concepto de hablar, como expresión procedente de la península ibérica, al castellano, porque este hace, a la hora de la verdad, referencia al origen histórico del verbo nacido en el Reino de Castilla, esto ya es harina de otro costal.

 Castilla en el siglo IX no era un reino, era un sitio fronterizo del Reino de Asturias donde abundaban las fortificaciones construidas para que los caballeros-villanos pudiesen defenderla de los frecuentes ataques de los árabes, por esa misma razón se llenó de castillos y de ahí procede el nombre que proviene del latín castella; surgió en el siglo X a partir de la lucha de un conde llamado Fernán González, y vino, llegado el momento, a convertirse en Reino en el año 1035 bajo el reinado de Fernando I; el castellano como lenguaje no nació en las Altas Cortes, no vino al mundo cubierto de tules y sedas ni bajo el influjo de los mejores vinos y las mejores fiestas, estos personajes, nobles y clérigos latinoparlantes de alto turmequé, vieron con un relativo desprecio lingüístico el romance; para daros a entender un poco más, como el chibchombiano del Brayan, la Nayibe, el Yhon, Jairo, Deivis, Maicol, Yeferson, Stiven, y muchos más que la respetuosa sátira ha vinculado a la cotidianidad del pueblo; el latín del castellano venía con las influencias del vasco y las diferentes jeringonzas germánicas, era más sencillo, más popular, más al alcance de las masas, era más simple que el mozárabe o el leonés, fue la glosa a la que Alfonso X, “El Sabio”, encantó, convirtiéndolo en la expresión de la cultura con la finalidad de acabar con el latín y esto comenzó mediante la creación de reglas con el diseño del castellano alfonsi, la General Estoría, patrocinó La Escuela los Traductores de Toledo y cuando finaliza la reconquista después de la toma de Granada, el castellano se convierte en la dicción de la Piel de Toro; Antonio de Nebrija publica el primer tratado de gramática de la lengua castellana, de él se recuerda una expresión inolvidable: “siempre la lengua fue compañera del imperio”.


EL “INDIOMA”, UN IDIOMA MESTIZO


Con el descubrimiento por la llegada de los españoles a América, la conquista enamora el quechua, el guaraní, el náhuatl, y otros incontables dialectos que habitaban por entonces en la virginal América, las hablas nativas entonces, se embarazan, gestan, dan a luz un nuevo castellano, ese, que en mis escritos llamo el indioma o el chibchombiano, en el caso de el altiplano cundiboyacense y la América conquistada; mientras, desde el siglo XVI al XVIII escritores como Quevedo, Góngora y Cervantes tallan, purifican, engrandecen, dan brillo a la naciente voz, ya en 1713 se funda la Real Academia Española para tratar de controlar el desmedido crecimiento del tejido de voces ante la extinción geográfica que este ha logrado tomar, para entonces, mientras el latín continúa como la expresión de la iglesia; el castellano se posiciona desde las más altas cortes hasta los más recónditos espacios de lo que yo tácitamente llamaría, con referencia al idioma, La Nueva Castilla.

LOS ANGLICISMOS “CHIBCHOMBIANOS”


El estoy cool, ha reemplazado a los tatuajes lingüísticos chévere —del Efik sebede que se expandió en Cuba desde la secreta sociedad Abakuá—, bacano; voy para un sale, pero, primero voy a asistir a un lunch; mira mi outfit; quién sabe qué pensarán en el meeting; ¿sabe qué brother? estoy full, porque no me das un tip; deje de hacer show hermano y lea lo que sigue.

En el año 1979 se creó en Colombia, durante el gobierno de Julio César Turbay, la “Ley de la Defensa del Idioma Español”, ley 14 de 1979, con la intención de evitar la invasión por entonces de los términos extranjeros que ya afloraban cual mala hierba en el potrero vecino, en esta se ordenaba que todo nombre, enseña, aviso de negocio, profesión como industria o propaganda debía escribirse obligatoriamente en castellano, con ella venían las sanciones que facultaban a las autoridades políticas para ordenar el retiro de cualquier aviso o rótulo lo que estuviera en idioma extranjero con excepción de aquellos que tuvieran una marca registrada o un nombre propio que no fuera traducible, en la misma se exigía que si estos nombres de marcas extranjeras estaban registrados como marca internacional se debería poner entre paréntesis la pronunciación correcta y su traducción; Virgilio Barco, diez años después, reforzó, bajo el decreto 2744 de 1989 y en virtud del criterio restablecer la defensa del idioma por la ley anterior pero, fue mucho más estricto: en esta nueva norma exigía que la denominaciones de hoteles, restaurantes, centros culturales y lemas de propaganda fueran en español, incluso prohibió registrar marcas con nombre extranjeros si el producto era fabricado en Colombia, llegó al punto de prohibir el uso de voces extranjeras en documentos oficiales y memoriales. Con la Constitución de 1991 y quizás como consecuencia de la apertura económica de la década de los 90’s todas estas normas se fueron al barranco, cínica y descaradamente, bajo la premisa de la libertad de expresión, hoy en día, el libertinaje de la expresión, y para la fecha de este escrito, muéranse de la risa, no se habla un español digno y decente, vivimos una rebelión de matices sociolingüísticos, cotidianamente escuchamos un inteligible patois, que ni siquiera es el jamaiquino inglés rítmico y vibrante ligado al rastafarí y al reggae; el espanglish se ha convertido en un idiolecto cosmopolita, mal llamado una evolución del idiolecto, yo en lo personal me atrevería a escribir, que más que evolución es un retroceso, ahora tenemos Español de Frontera; la neolengua mestiza del espanglish es la máxima prueba de la degeneración entre las tradiciones de Alfonso X y el futuro digital, no es una expansión del léxico, aunque algunos autores de la sociología, la antropología lingüística y de la literatura así lo quieran hacer ver bajo los conceptos del léxico híbrido o de la voz transnacional o los tejidos del Bits y verbos, el ver el lenguaje como un tatuaje cultural bajo los conceptos de la relatividad lingüística, y aceptarlo como un proceso de etnografía del habla, no cambia la realidad de que desde la perspectiva de la discriminación lingüística hemos tirado el idioma de castilla por la borda del navío cuando la mar está picada, hoy en día, los Baby Boomers nos hemos convertido en fósiles lingüísticos, en analfabestias de las utilitarias mezclas de lenguajes inteligibles.


Sí el Día del Idioma se creó en homenaje a Miguel de Cervantes Saavedra, este, con sus oídos alimentados por los gusanos, debe estar convulsionando con movimientos tónico-clónicos en el Convento de las Trinitarias Descalzas de San Ildefonso de Madrid, mientras el mundo hispanohablante vive en una cotidiana torre de Babel.

¿Será que aún queda algo para celebrar el Día del Idioma?


1 comentario:

La_Lucha26 dijo...

Querido Dr. Joseph…
Contigo podría decirse que *EL LÍMITE ES LA IMAGINACIÓN*
Cuando no creo Sorprenderme más… llegas con un MAGNÍFICO Manuscrito y capturas toda mi atención e ilustras mi Entendimiento con llamativa Información Histórica… GRACIAS 👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻