GUAJIRA
Editorial
Joseph Delgado
Quinientas treinta y cuatro palabras, cinco páginas, dos mil setecientos ochenta y seis caracteres sin espacios, tres mil trescientos treinta y cinco caracteres con espacios, fueron el largo texto que el once de marzo del 2026, por demás apasionado pero, sin perder la objetiva esencia de un escrito basado en la evidencia, escribí en X, antiguo Twitter, quinientas treinta y cuatro palabras que llevaron a descubrir a través de sus comentarios a los vástagos más importantes de lo que hasta en ese momento el autor de este texto no había investigado a fondo, mea culpa, —que es casi como aceptar que irrespetuosamente el amarillo jugo del riñón se eliminó sobre la culpa—, y movido por la expiación del remordimiento, ese que a los seres de conciencia en el desvelo de la noche no deja dormir, hoy me veo obligado a plagiar con mucha pena mis propias letras, rogando a quien paciencia tiene releerlas ya que con ello intenté, con el objetivo final de deshacer el nudo, aquel que sin querer, tozudo, terco y descuidado, con él até la historia al largo trazo de la verdad a medias, verdad imperdonable, porque imperdonable es que aquel que suelta letras disparadas con escopeta de regadera no apunte bien al objetivo permitiendo la duda de la ignorancia a medias.

Como diría el dermatólogo, vamos al grano con el resumen del history time —dicen por ahí que si no le metemos un poquito de anglicismos al chisme es que no sabemos escribir en español y la Academia Española del pueblo nos manda a la punta de un cuerno—.
Martha Isabel Peralta Epieyú (Marta con th), —no Maata como se diría digna y orgullosamente en lengua wayuunaíki—, esa abogada externadista que supuestamente orgullosa debería sentirse de su ascendencia Epieyú, la del pueblo wuayúu, esa, pareciera ser que se hubiera olvidado, imagino que por política o social conveniencia, del significado de su segundo apellido: “el que cuida el hogar, el que es de casa”, y esta que ya no solamente no es de la casa ni cuida el hogar intercala la “h” en el nombre para generar una variante anglosajona anulando con ello el ennoblecido valor de la lengua nativa; Martha, publica, no pública, por redes, y bien vale la pena transcribirlo aunque el autor tema que el papel se contamine:
“¡GANAMOS!A pesar de los intentos por silenciar el voto indígena, a pesar de que en muchos lugares no entregaron el tarjetón de nuestra circunscripción, a pesar de las calumnias, mentiras y ataques, el pueblo habló en las urnas.
Esta victoria no es de una persona, es de las comunidades, de los líderes, de quienes caminaron cada territorio, de quienes defendieron el voto con valentía. Gracias a cada líder y lideresa que sostuvo esta lucha.
Ahora viene lo más importante: ser mayoría en el Congreso para hacer realidad las reformas que Colombia necesita.
Cuenten conmigo. Esta lucha apenas comienza. @petrogustavo”
He copiado y pegado, mas sin embargo el escrito no queda allí, la Peralta de quien se dice por ahí, por la sombra de los rincones, cual chisme de la viperina lengua de Ña’Frígida, que investigada se encuentra por repartir contratos de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos y Desastres, UNGRD; esa entidad hoy en día gracias al desmandato y la corrupción gubernamental totalmente putrificada, por no escribir putripetrificada, la misma Peralta de quienes los bretes de las comadres sin perdón alguno dicen que su familia se enriqueció con contratos del gobierno, sí, la misma que se ausentó en la votación clave sobre la reforma a la salud en la comisión séptima según dice ella debido a complicaciones de salud relacionadas con su embarazo, y que lo cierto el caso es que la falta de su voto fue determinante y por eso se fue al barranco el proyecto de gobierno con una votación de 9 a 5 , razón por la cual Petro perdió y el país ganó, pero, la verdad que se cree del cotilleo de las matronas del barrio es que la Marta con “h” se encontraba echando lengua en el salón de belleza, —¿verdad o mentira? —no me consta, pero, sí es una habladuría que refuerza el sabio comentario del vulgo y de los inflexibles medios; a la acusación respondió humildemente como víctima, víctima de la violencia política —porque todo político cuando se siente agredido acude a estas milagrosas palabras: agresión, amenazas—. Lo cierto al caso es que tras las elecciones del 8 de marzo del 2026

Olmedo López la señala como una de las articuladoras del carrusel del contratos en el congreso dentro del proceso de corrupción de la UNGRD, dicen por ahí las malas lenguas, que también se le investiga por presuntamente presionar la entrega de contratos de maquinaria amarilla y redireccionar los recursos para favorecer la reforma pensional; el tráfico de influencias también es algo que se le endilga ya que dicen que existen chats y registros de visitas donde supuestamente solicitaba puestos y contratos para allegados queriendo vincular estos a la Unidad de Gestión de Riesgo, pero, el cuento no para ahí, después de ser reelegida en las pasadas elecciones, —las causales de estas letras—, han surgido cuestionamientos por el crecimiento atípico de votos en algunos municipios de la Guajira como Uribía, donde la votación en su beneficio aumentó más de 100 veces en relación a las elecciones del 2022 y si, retomamos el tema de la UNGRD, las investigaciones mencionaron alguna reunión entre Schneider Pinilla y Peralta Epieyú cuando el primero era subdirector de la entidad, reuniones que se realizaron para gestionar recursos en ciertos municipios específicos; hoy en día se investiga el si de repente estos recursos fueron desviados para financiar estructuras políticas locales afines a la senadora reelegida en su región de origen pero, lo más interesante es que Martica con “h”, dice que la votación recibida es fruto de su trabajo histórico con las comunidades wayúu y no de la compra de votos con recursos de la entidad de rescate previamente mencionada, la pregunta sería: —¿cuál trabajo histórico? —sería más trabajo histérico, porque que se sepa no es que se le vea mucho, a burra, por las rancherías; a la fecha esta perita en dulce no apta para diabéticos puede enfrentar procesos de pérdida de investidura ante el Consejo de Estado por inasistencia injustificada, incumplimiento de deberes, y, serias dudas hay en la nube del pensamiento de si esta tiene que demostrar que la incapacidad médica es chiveada o no, lo que conllevaría a un proceso penal por fraude procesal o falsedad documental.
A la respuesta de la wuayúuchinchombiana un poco cándido, quizás, respondí por redes, calco mi escrito:
“—¿Ganaron, qué ganaron, o mejor dicho, ganó usted? — ganaron significa que usted va a donar los más de treinta millones que va a devengar mensualmente para alguna Ranchería, para alguna escuela; usted vendrá a vivir en Bogotá o a otra capital —como ha vivido—, buscará obtener algún Toyota blindado y su respectivo esquema de seguridad con la disculpa de estar "amenazada", "vivirá sabroso" mientras en la Guajira, todo lo que viene sucediendo mandato tras mandato, desde Corral de Piedra a Nazareth o Taroa, sin olvidar lo ya olvidado, Kopoyomahanana o Jepehín, de Riohacha a Paraguachón y tantas rancherías marginadas por los políticos de turno, Wajiira seguirá igual; no conozco a lo largo de la historia de la península a algún colombiano que haya hecho algo por el departamento, ningún guajiro que ha logrado sobresalir ha volteado el chinchorro en beneficio ni del departamento, ni de la ranchería de la cual procede, aún más: la reto a que me demuestre, ¿cuál gobernante nativo ha realizado labores verdaderas por el departamento y sus habitantes?
Usted nació en Riohacha, ha sido senadora, estudió en el Externado, cuénteme, acá entre nos, cuántas veces al día recoge el agua de los jagüeyes, cuánto hace que no teje mochilas, chinchorros o mantas, esas hermosas kaanas, o pastorea ovejas, o recoge sal con el lomo bajo el candente sol de Bahía Honda, Punta Gallinas o Manaure?
Lo lamento, los habitantes de El Portal de Perlas una vez más solo han ganado la ilusión, "ilusión", — recuerde que ilusión viene de iluso, ilusión proviene del latín illusio, que significa "engaño" o "burla".— ilusión de que el voto, aunque sea por una vez se refleje en el futuro de sus habitantes, esos que aún, cotidianamente pisan los arenales candentes de la rancherías con los mismos rotos wayuuson de siempre, mientras, usted luce cómodamente, probablemente, en la capital, finos zapatos de marca mientras, con político carácter, sus tacones resuenan sobre el mármol de Carrara de oficinas y Palacios.
Hoy amanecí con la metáfora alborotada; la Tierra del Sol de los Venados no ganó, ganó usted y su bolsillo, ganaron las faltriqueras de Alfredo Rafael Deluque Zuleta, el saquillo de Juan Loreto Gómez Soto, la escarcela de Jorge Armando Figueroa Angarita; irónicamente, tres de cuatro fueron reelegidos, tres que durante sus cargos ejercidos no cambiaron para nada durante el ejercicio que termina, la forma de vida del pueblo guajiro, ni patrocinaron progreso alguno para la península más hermosa que he conocido en mis quince lustros de vida.
A partir de julio del 2026 cuatro senadores de la guajira en conjunto devengarán más de mil seiscientos sesenta y cinco millones anuales durante su tiempo de representación, "anuales", en cuatro años de ejercicio más de seis mil seiscientos sesenta y dos millones; durante el período legislativo desde el 2022 hasta el 2026, tres representantes de la "pobreza guajira" devengaron, en conjunto, como senadores —cargos que hoy repiten— la pequeña suma de más de siete mil cuatrocientos treinta millones de pesos colombianos; mientras, las rancherías peninsulares seguían y seguirán siendo construidas con barro, madera y yotojoro; palabras más, palabras menos: ¿de esos "dineritos" honrosamente ganados por políticos guajiros gracias al voto de la mayoría de 1.002.394 habitantes cuántos han salido de la pobreza?
La Guajira no ganó, ganaron los políticos que dicen representarla; #HablemosClaro”
Hasta aquí he leído y repasado, no podría escribir como cualquier mortal aquello que la cereza del pastel, porque de seguro el endocrino lo va a recordar en cada cita para achacar todas las penurias al inadecuado manejo de mi diabetes; si analizamos el final de este articulito, por no decir epístola, poniendo la verde aceituna de la paella para su brillante cierre, —aunque la verdad es que sea pa’todos— y tomamos conciencia por un momento de que el caso de la Guajira y de la supuesta, nos toca escribir supuesta para no terminar en la cárcel como Luz Fabiola Rubiano de Fonseca, sí, la misma que terminó condenada por discriminación y hostigamiento agravado al decirle tres verdades a quien la verdad le afecta, y para no salirme de contexto, la supuesta mano de delitos de Martica la guajira levantada, perdón olvidé la th, el caso de la corrupción de la senadora solo es la misma oliva que enmascara la existencia de una enfermedad oculta en este caso específico, la corrupción, bueno, volvamos a escribir supuesta, de los padres de la patria; a la fecha de este escrito el ministerio político confirmó que actualmente tiene procesos abiertos contra 26 senadores y 27 representantes a la cámara, es decir el 16% de la

corporación que asumirán sus funciones en julio del 2026; el diario de Francisco de Paula Pérez, El Colombiano, nos escribe de 52 procesos en curso contra senadores electos, electos, lo que nos lleva a concluir que por lo menos, copio y pego, “casi uno de cada cinco parlamentarios tiene procesos sancionatorios o investigaciones administrativas ante la Procuraduría General”; ahora bien, sí a los anteriores estudios basados en evidencia agregamos, sin contar lo que a la fecha se está quemando en la hoguera del senado; para el periodo que inicia en el 2026 el petropacto histórico tendrá veinticinco curules,—de ellos, diecisiete tienen investigaciones o procesos vigentes—, entre lo que se nombra: una indagación colectiva por parte de la Corte Suprema contra veinte congresistas de la lista cerrada original, por presuntas irregularidades en la financiación de la campaña del 2022, Alex Xavier Flórez Hernández: procesado por injuria y calumnia, Isabel Zuleta, David Rosero: por el presunto delito de concusión e irregularidades en contrataciones, Diana Carolina Corcho: investigada por la Procuraduría como consecuencia de la escasez de medicamentos durante su gestión como Ministra de Salud, Carmen Patricia Caicedo: cuestionada por presunta inhabilidad y vínculos con la administración de su hermano en Santa Marta, y el resto de lo que se llama “oposición”, exceptuando dos indígenas, por no decir indigentes, setenta y ocho curules no petristas; pero, somos conscientes que esas setenta y ocho no está representadas por angelitos sin importar el bando político que representen, según la Fundación Paz y Reconciliación, —PARES— los casos más comunes están asociados al escándalo de la UNGRD, a corrupción y tráfico de influencias, herencias de clanes, etc. etc. de una u otra forma y por hablar más claro, o a calzón quitao: ¡corrupción!.
Una pequeña perla, ¿Sabe usted que de las ciento ocho curules totales, 40 a 45 escaños están ocupados por profesionales del Derecho, el 40% de los senadores electos para el periodo 2026 a 2030 son profesionales del Derecho, profesionales en Ciencias Sociales 15%, profesionales de ciencias de la salud 7%, economía y administración 18%, el 10% corresponden a licenciados, líderes sociales, o teólogos; de los datos anteriores se concluye que los profesionales del derecho presentan el mayor número de investigaciones judiciales y disciplinarias en el Senado liderando estos procesos por celebraciones indebidas de contratos tráfico de influencias, etc. mientras, irónicamente, los Economistas y Administradores se encuentran involucrados en investigaciones relacionadas con el manejo de recursos públicos y gestión fiscal; pero, no debemos olvidar que los líderes políticos de clanes, el 40% de los cuestionados, según la fundación PARES, están vinculados a procesos por concierto para delinquir y delitos electorales?

Esa maravillosa península en forma del corcho de la costosa Goût de Diamants, por la que cualquier millonario enamorado bien pagaría dos millones de dólares por botella, hoy nos ha permitido descorchar la realidad política de las tradiciones heredadas de Rómulo, setecientos cincuenta y tres años antes de Cristo.
Dios proteja a Colombia del voto de la ignorancia, ese voto con el que pueblo elige, no los beneficios para la nación, elige el tipo de beneficios y prebendas que han de disfrutar “Los Elegidos” mientras para el ciudadano nada cambia.
Con dos mil cuatrocientas veintitrés palabras cierro mi escrito.
Anayawatüsü saa’in taya püpüla, Wajiira tapüshi.