domingo, 25 de enero de 2026

LILIANA Y SU OJO CLÍNICO

LILIANA Y SU OJO CLÍNICO


Editorial


Joseph Delgado



Se salvó el “Brayan”, el turno le tocó a la “Liliana”, metafórica y respetuosa imagen literaria de algún más respetable personaje creado por la zoociedad.

No sé qué dirá la juris-imprudencia colombiana al respecto, pero, que yo recuerde, históricamente, no histéricamente, Luz Fabiola Rubiano, una mujer del “montón”, del “pueblo”, condenada fue en septiembre de 2023 por llamar “simio” a la “vicepresidentA” Francia Márquez y proferir ataques contra la comunidad afrodescendiente durante una de las tantas “marchas” promovidas por, y en pro del desgobierno que día a día con sus actos dignifica el desmandato y a conveniencia promulga la defensa de los humildes; tres claros ejemplos tocan mis veteranas canas, entre otros silenciosos, desconocidos y por algún lado ocultos entre las desconciencias de aquellos portadores de títulos, obviamente expedidos por la ética y no cuestionada San José, doctorados estos en UNSQSY, -“Usted No Sabe Quién Soy Yo”- de la San Marino, estos que incólumes como víctimas llenan las páginas de los pasquines: -Marelbys Meza, Luz Fabiola Rubiano y Julián Jiménez.
Por aquel entonces del 23, a la Rubiano, y por lo previamente anotado, un juez de Bogotá le impuso una pena de diecisiete meses de prisión y una multa de 13.33 SMLV, -en la época, COP $18.975.255.oo-; a la Sarabia, aquella a quién la meZa fuertemente golpeó con el martillo de la bellaquería, ni un cabello se le tocó; bueno, sí, se le gratificó su comportamiento, se le premió, se le reforzó con diferentes cargos en la pollítica, escribí bien, pollítica, premiando a esta, por último, con la Embajada de Colombia en la Gran Bretaña, título que sin ninguna preparación o ética a la fecha ostenta para deshonra de la casa de San Carlos, la Carrera Diplomática y Consular, esa lograda por méritos en la Academia Diplomática “Augusto Ramírez Ocampo” de la Cancillería Colombiana.

Ahora bien, analicemos el caso del esforzado Julianito, aquel que sus estudios paga con el sudor de su frente y de la moto, bajo la lluvia fría o el caluroso sol, repartiendo pizzas a diestra y siniestra, aquel que de la noche a la mañana víctima pública es de la misandria de la dulce Liliana; en un país donde la justicia debería imperar y no donde la justicia es para los de ruana; a ‘Liliana” deberíase, por oficio, con tantas pruebas, de no ser declarada “inimputable”, judicializársele con todas las consecuencias legales, penales y civiles a que hubiere lugar, ser investigada, ser analizada, estudiada, y con mayor razón cuando el chisme de las redes, este que peor es que la viperina lengua de Ña’ Frígida, sin pasión alguna, promulga una historia que en algún supermercado se repite; mientras, por algunas otras publicaciones, verdad o no, no me consta, laboralmente la ubican como abogada del ICBF; de ser así, unificando la noticia del día, esta a la que referencia hacen las redes sobre Jesús Garis Alandete, un profesional de cuatro títulos adquiridos al mismo tiempo, el primero de diciembre del 2023, en la Fundación Universitaria San José previa presentación de un saber pro, cuestiona la realidad de estos títulos, insinuando no solamente la corrupción del ICBF, sino también nombrando veintipico más profesionales con este tipo de titulaciones apócrifas a un desgobierno pleno de cargos abiertos a la corrupción, súper genios laborando actualmente en múltiples entidades del estado gestacional de la corrupción, entre las cuales vincula las noticias al SENA y otras.

Sobre Luz Fabiola, -¿la verdad?, -duda eterna me ha embargado y en la noche me desvela, sobre su condena, el sí esta fue en defensa del “simio” por ofender a este al
compararlo con “ese ser humano” o, por sembrar un histórico legado del abuso del poder en manos de la ignorancia acompañada de los claros complejos de inferioridad de los políticos “levantados”.

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