domingo, 8 de febrero de 2026

MI SEÑOR


Señor Jesús, por tu cotidiana bondad te bendigo, por la fortaleza que a mi alma cotidianamente entregar entregas, por el amor de tu eterna devoción, por tu sacrificio en la cruz, por tu ejemplo de vida, por estar siempre allí ante la interminable necesidad del ser humano, dando todo y sin esperar respuesta, por paciencia tener para de la humanidad escuchar diariamente cuitas, penurias y álgidos dolores; en fin, gracias Señor por existir para una "pedigueña" humanidad que en algún momento el norte de la bondad y la entrega perdió con el verdadero sentido de la vida eterna.

Joseph Delgado 

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